Ser entrenador profesional en Baloncesto de Formación

El título de este artículo, “Ser entrenador profesional en Baloncesto de Formación” tiene una razón de ser muy sencilla. Dar voz a lo que much@s entrenadores/as de formación hemos pensado y sentido tras leer el artículo publicado el 17/10/2021 en La Opinión de Málaga escrito por Francis Tomé, titulado “Ser entrenador de Baloncesto” (leer artículo aquí).
La mayoría de las personas que entrenamos en Baloncesto de Formación sabemos perfectamente que llegar a la élite es algo muy excepcional y somos conscientes que los que están en la élite son una reducida minoría (más si contamos los entrenadores nacionales en ACB).  Algun@s querrán soñar legítimamente con ello y podrán hacerlo mientras no sean conscientes de qué es el Baloncesto de Formación y sobre todo, en qué condiciones se trabaja. Pese a ello, sí se puede ser entrenador profesional en Baloncesto de Formación si se busca desempeñar la labor en un sitio en el que estar dado de alta y cotizar en la Seguridad Social no vaya en detrimento de tener un sueldo digno.

Obviamente, se pide y exige que l@s formadores/as deportiv@s de jóvenes jugadores/as estén formados (ya sea que tengan un módulo de TAFAD, una diplomatura de Magisterio de Educación Física o una licenciatura del INEF o CAFD). Es entendible. También lo es pedirles un certificado de delitos sexuales para trabajar con menores y tenerles a su cargo 2-3 veces por semana. Un curso de Primeros Auxilios que incluya Reanimación Cardio Pulmonar (RCP) por si sucede algún accidente imprevisto (eso sí, si luego ocurre algún accidente, habrá que decirles a los progenitores de la lastimada criatura que cuando sean atendidos por el servicio público de salud mientan contando que “se lo ha hecho jugando en la calle” porque no se ha tenido la decencia de contratar un mero seguro deportivo).

Además también queremos que es@s entrenadores/as entrenen con intensidad y que lo hagan en calidad de voluntariado a cambio de percibir una retribución/compensación en materia de gastos de dieta y transporte.

L@s jóvenes educadores/as deportiv@s estarán trabajando, recién salidos de sus formaciones, por una compensación económica irrisoria. Cobrando un dinerillo que no estará declarado a la Seguridad Social. Lo poco que les diferenciará de los narcofraficantes, proxenetas y meretrices es que estarán realizando una labor positiva educando a los niños y niños que conformarán nuestra sociedad del mañana. La realidad del deporte base es así de cruda y de miserable (luego habrá personas en altas esferas vestidas de corbata que nunca se han puesto un chándal que querrán reconocimiento en forma de JJOO o de ciudades declaradas como Capital Mundial del Deporte del año de turno).

Además, también queremos que esos educadores deportivos sean los mejores y que lleven años entrenando. ¿Cuántos entrenadores de más de 30 años véis que se dediquen a entrenar en categorías base o de Formación? ¿y de más de 40? ¿y de 50?

Según se elevan los años en esas preguntas se puede intuir el motivo. Viene a ser como pedirle peras al olmo. Es muy difícil que haya entrenadores formados y con experiencia en formación porque las condiciones de trabajo son lamentables. ¿A quién no le sigue flotando la famosa pregunta de “¿Aún sigues entrenando?”? ¡Sí!

Al final, la gran mayoría de entrenadores de formación se resignan/conforman con tener su trabajo oficial y luego entrenar algún equipillo para matar el gusanillo y seguir ligados al deporte que tantas alegrías le dieron en épocas pasadas.

Y a todo esto, aún nos seguimos formando ya sea asistiendo (y pagando) clinics, viendo entrenamientos de compañeros, con formaciones internas de club, comprando y leyendo libros especializados y muchos más. Algunos incluso, nos formamos como árbitros, entrenador de Baloncesto en Silla de Ruedas y seguimos pensando en formarnos como oficiales de mesa, entrenador de Baloncesto para discapacitados intelectuales o cualquier otra formación que nos pueda servir para mejorar en el desempeño de nuestra voación.

También vemos partidos de Baloncesto profesional, pero la mayoría de las veces lo hacemos por ocio. Sería bastante incoherente ver un partido de NBA, ACB, Euroliga, LEB, WNBA, Liga Endesa, LF Challenge, LF 2 o de cualquier otra liga profesional pretendiendo luego aplicar unos sistemas y jugadas que están diseñados específicamente para jugadores/as con unos físicos y recursos técnico-táctico que orbitan en una galaxia a años luz de l@s pequeñ@s grandes jugones/as a los que tenemos el honor de enseñar nuestro amado Deporte.

El objetivo de estos/as jugones/as es divertirse aprendiendo Baloncesto. Con las edades que tienen, muy pocos piensan en llegar a la élite. Ése es un pensamiento que sólo puede empezar a florecer cuando el/la jugador/a va madurando y progresando exponencialmente. Lo mismo pasa con es@s mism@s entrenadores/as de Baloncesto de Formación que les entrenan. Trabajamos y nos dedicamos a ello porque nos gusta. Repito, lo hacemos porque nos gusta. En ningún caso tod@s l@s entrenadores/as de baloncesto de formación entrenan a pequeñ@s con el único objetivo de llegar al Baloncesto profesional de élite. El camino para llegar a esas cimas es el mismo que para l@s pequeñ@s a l@s que entrenamos. Ahora bien, no porque amemos la disciplina deportiva que enseñamos habría que negarse a reivindicar unas condiciones laborales dignas (ya sea cotizando a la Seguridad Social (por aquello de diferenciarnos al fin de narcotraficantes, proxenetas y meretrices), además tener un sueldo digno. Desarrollar tu trabajo de forma profesional no se puede ni debe ser un impedimento para poder reclamar su reconocimiento profesional.

En otros países, el entrenador de Baloncesto es una figura respetada (y reconocida). Aquí en España no se valora. Algunos padres y madres pueden llegar a gastar 140 euros semanales en fumarse un paquete de tabaco diario, pero luego pagar 500 euros por 9 o 10 meses les parece una sablada cuando supondría un coste que rondaría unos 50 euros al mes en el peor de los casos.  Menos de 12 euros semanales. Y yani siquiera habría que hablar de un coste, más bien de una inversión en salud en la adquisición de buenos hábitos deportivos (y ya de paso luchar contra la obesidad infantil que gana terreno tras las continuas e incesantes reducciones de horas lectivas de Educación Física).

“No podemos subir (más) la cuota”, “Si subimos las retribuciones y/o damos de alta a los entrenadores entonces tendremos dificultades económicas y el proyecto será inviable”. Mal asunto si la viabilidad de un proyecto (de)pende de la precariedad de los entrenadores/trabajadores. Con esa organización, esa logística y esa dinámica no es de extrañar que luego haya entrenadores de Baloncesto de Formación que clamen por unas condiciones dignas de trabajo. Sueldo digno y cotizar, ni más ni menos (totalmente compatible con tener ilusión y fuerzas que transmitir a nuestr@s jóvenes jugadores/as, además de seguir formándonos).

Mucho se habla de los Valores del Deporte pero muy poco se toma en consideración el valor que le echan l@s entrenadores/as que sacrifican gran parte de su vida personal en dedicarse en cuerpo y alma en entrenar equipos de base por una miserable compensación. Planificar y evaluar entrenamientos, hacer scouting, tutorías presenciales y vía telefónica en horas intempestivas para conversar con padres y madres; y podríamos seguir enumerando todas las pequeñas labores del día a día de cualquier entrenador/a de formación.

Y sí, puede que no seamos nadie. Puede que l@s entrenadores/as de Baloncesto de Formación no salgamos por la tele, ni ganemos títulos, ni demos ruedas de prensa, pero no por ello dejamos de ser el nexo de unión entre l@s jóvenes deportistas, el Baloncesto y la próxima “hornada” de jugadores jóvenes que llegarán a la élite deportiva. Hace unos pocos días (el 5 de Octubre 2021) Pau Gasol anunciaba su retirada en los medios de comunicación y en las RRSS. En su elocuente discurso habló de los entrenadores que tuvo a lo largo de su épica carrera deportiva (Aíto, Phil Jackson, Popovich) –fragmento aquí. En toda esa lista, tuvieron cabida sus primeros entrenadores. Señores y señoras. si un Extraterrestre llamado Pau Gasol recuerda a entrenadores de Formación es porque aunque l@s jugadores/as profesionales y nuestr@s pequeñ@s jugones/as estén en galaxias separadas por años luz, todos son estrellas de un mismo universo, nuestro Baloncesto. Sin Baloncesto de Formación no puede haber Baloncesto de élite profesional.

¡Nos vemos en las canchas, sí, las de cemento que están descubiertas!

Cedric Arregui Guivarc'h
Entrenador Nacional de Baloncesto (CES 2014)
Árbitro de la Federación de Baloncesto de Madrid (verano 2017)
Entrenador de Baloncesto en Silla de Ruedas por la FMDFF
Monitor Socio-Cultural por la Cruz Roja (Curso 815)
Asistente de cientos de clinics presenciales y online

0 comentarios en «Ser entrenador profesional en Baloncesto de Formación»

  1. Sólo veo una solución para conseguir esa tan necesaria cotización y sueldo digno que dé el valor económico que merece nuestra actividad en favor de la educación deportiva (y también personal) de los jóvenes y no tan jóvenes: la huelga.
    Imaginemos que todos los entrenadores deportivos (no sólo de baloncesto que seguro que en el resto de disciplinas estarán en una posición similar) decidimos salir a la calle para manifestar nuestra situación y dejar de entrenar durante semanas. ¿Qué pasaría con todos esos jóvenes que no podrían entrenar? Entonces tal vez todo el mundo se daría cuenta de nuestra importancia en el engranaje educativo.
    Sin embargo, me parece que falta unión y sobre todo “valor” por parte de los entrenadores para tomar medidas drásticas como esta que presento. Y es el momento, dado que se lleva demasiado tiempo en condiciones lamentables, y ya está bien.
    Saludos.

    Responder
    • Totalmente de acuerdo Jorge. Hay que conseguir unión y eso sólo se consigue dejando de lado las rivalidades que se tienen que quedar dentro de la cancha. Debiéramos ser un colectivo tan unido como el de los árbitros. Espero que tu propuesto pronto se vea hecha realidad.
      Muchas gracias por tomarte el tiempo de comentar.
      ¡Un saludo compañero!

      Responder

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