Preparación Física en Formación III

En esta última entrada enfocada a las categorías de formación; queremos centrarnos en la diferencias que existen entre los distintos sexos, y que consideraciones tenemos que tener a la hora de planificar el trabajo.
 

La manifestación de la fuerza y de la resistencia es determinada en gran medida por las hormonas del crecimiento y sexuales (Hartman, Tünnemann, 1996). Con el inicio de la pubertad el organismo aumenta la producción de hormonas sexuales. De esta manera se inicia una fase fundamental de un entrenamiento eficiente (fundamentalmente en fuerza) en chicas entre los 11-13 años y chicos entre 13-15 años. Este hecho no quita que se realice un trabajo de fuerza anterior en la edad infantil.
 

En la anterior entrada hemos podido ver como ciertas capacidades se deben empezar a entrenar antes en niñas que en niños. Una de esas capacidades es la fuerza. El principal motivo es hormonal. Las niñas segregan mayor dehidroepiandrosterona (DHEA) en una edad más temprana, siendo ese uno de los momentos idóneos (periodo crítico) para comenzar con un incremento del trabajo de fuerza. Esto será muy importante si queremos que las niñas alcancen su mejor potencialidad en el desarrollo de la fuerza. Si obviamos esta etapa es muy posible que podamos llegar a registros de fuerza no adecuados en el futuro de la deportista lo que irá en detrimento de su futuro rendimiento y salud.

 

Secreción de Testosterona y de DHEA en niños de 6 a 16 años de edad en varones (tabla de arriba) y en hembras (tabla de abajo) según Rallison (1986)

BIBLIOGRAFÍA

Hartman,J. Tünnemann, ,H. (1996). Entrenamiento Moderno de la Fuerza. Paidotribo. Barcelona.

Velez Blasco,M (2008). El Entrenamiento de la Fuerza en Jóvenes. X Jornadas sobre el Presente y el Futuro de las Categorías Menores en el Atletismo Español. RFEA.