Feedback a deportistas

Como en toda actividad humana, se da una combinación entre lo organísmico y aquello que surge de manera natural de la persona, llámese talento; en conjunto con el aprendizaje. Como entrenadores/as, gran parte de nuestro papel es favorecer este aprendizaje en nuestros/as deportistas.
 

Uno de los factores de mayor importancia en el proceso de enseñanza-aprendizaje, es sin duda el feedback. El feedback es la retroalimentación que existe entre emisor y receptor, sea más o menos reactiva, no deja de ser una secuencia de respuestas que conforman la intereacción personal. En el deporte, los/as pueden realizar acciones deseables o mejorables. Las deseables, suelen reforzarse positivamente.
¿Qué hacemos con las no deseables? En este escrito, nos fijaremos en la manera en la que el/la profesional corrige y/o acaba de afinar a nivel técnico la ejecución realizada por el/la deportista.
 

Hasta ahora muchos estudios tienen como referencia el estilo y la conducta del/la  entrenador/a para medir un estilo adecuado de interacción con en el deporte basado en el CBAS (Coah Behaviour Assessment System).  Esta escala establece las siguientes correlaciones:

  • Ante conductas deseables, aplicar un refuerzo (sin reforzar de manera alguna las conductas no deseables).
  • Ante el error dar ánimo hacia la mejora junto con la instrucción técnica pertinente con respecto al error.  No favorece una instrucción punitiva, el ignorar el error, ni el sancionar el mismo.
  • Ante comportamientos disruptivos hacer lo posible por mantener el control sin entrar en luchas de poder.
  • Y en cuanto a las conductas en general, establecer organización, ánimo general e instrucciones técnicas generales, para poder tener una comunicación general agradable que favorezca un clima motivacional beneficioso.

En términos generales, apuntar a la ejecución en concreto sin generalizar, ni hacer valoraciones personales, resaltando todo aquello correcto que se ha producido y apuntando el detalle a mejorar. Por ejemplo, en una entrada en baloncesto si ha hecho la entrada en el momento oportuno, la coordinación ha sido adecuada, pero ha acabado de afinar la distancia desde la que hacer el lanzamiento, apuntar todo y dar algún tipo de estrategia para poder lograr la distancia adecuada.  Suele ayudar invitar a que lo repita, recordar la alternativa de acierto más que el error y alabar la mejora (si la hay), animando a seguir intentándolo, si no se da tal mejora.
 

Aún con entrenadores/as bien formados y que tienen en cuenta las características de un feedback productivo, hay deportistas que no lo asumen.
Se puede atribuir a que no quiere, no sabe o no puede; ahora bien, lo importante es que no se da, entonces...
 

¿Qué le pasa a la persona que no acepta una corrección? ¿Qué podemos hacer?
 

Algunas correcciones técnicas, pueden no ser asumidas por la persona, ya sea por dificultades en la percepción y/o comprensión de la corrección; o bien por dificultades sensitivas o propioceptivas, que  no hacen efectiva tal corrección aún a pesar de que a nivel psicológico y afectivo, exista voluntad.  Esto suele resolverse, simplemente con mayor entrenamiento, con la realización de ejercicios y actividades que aumente la percepción, sensación, propiocepción y trabajen la corporalidad.
 

Otros casos  es cuando parece que no existe voluntad, más bien, parece haber una especie de resistencia a aceptar la corrección.   Pues bien, en estos casos, es importante tener en cuenta que muchas son las variables que influyen en cómo cada persona acepta las correcciones, las críticas o todo aquello que se pueda interpretar como un juicio o como algo "mal" hecho.
 

Sea porque es lo que se inculca, o porque es una necesidad más de las muchas humanas (no entraremos en este artículo en este interesante debate). El hecho es que, a la gran mayoría de las personas (si no todas) nos gusta hacer las cosas "bien";  incluso hay quien quiere que se le reconozca lo bien que lo hacen.
 

Hay algunos estudios e hipótesis a partir de teorías de la personalidad, lo que ocurre es que por muchos enfoques válidos que existan sobre la personalidad, no existen dos personalidades iguales, con lo cual, la deseada "receta mágica" no se puede establecer. Lo que sí se puede establecer es algo parecido a unas bases ante las que ser sensible y tener en cuenta cuando nos encontramos ante estas situaciones y obtener alguna pista sobre aquello en lo que merece la pena ahondar y reflexionar cuando ocurre ante la inservible queja o indignación.
Así, a continuación queda patente una especie de TOP FIVE de los casos más comunes de entre los múltiples que pueden darse con respecta al tema que nos ocupa:

  1. En primer lugar, es posible que la persona no acepte la corrección porque no crea que sea necesario.  Es el caso del/la deportista que ya cree hacerlo todo bien, y que por tanto, no puede concebir que se equivoca.  En tal caso, se aconsejable demostrar de manera empírica (más que con argumentos verbales que muy probablemente acentúe el cerramiento) la diferencia entre la ejecución que la persona considera acertada, y la que sería técnicamente mejorada.
     
  2. Otra opción, es que no se acepte la corrección también porque crea hacerlo bien, o más bien, crea hacerlo mejor que el/la entrenadora.  En este caso, se trata de cultivar la confianza entre entrenador/a-deportista.  Pues en ocasiones, sobre todo en categorías altas o superiores, a veces no se concibe como suficientemente competente al entrenador/a ya que, en muchas ocasiones el/la entrenador/a no ha llegado a tal nivel de competición, o lo hizo en otros tiempos en el que la competición era diferente.
     
  3. Otro de los casos más comunes tienen que ver con la rebeldía.  En algunas ocasiones, el/la deportista hace caso omiso de las correcciones del/la entrenador/a por rebeldía.  No se trata de una rebeldía personal contra el líder en el deporte, se trata de un conflicto interno que posiblemente tenga el/la deportista con la autoridad en general.  Ahí es donde toca incidir, en el conflicto con la autoridad.
     
  4. También es muy frecuente que la persona se sienta herida cuando se le realiza una corrección, sobre todo cuando se trata de personas muy perfeccionistas.  El temor al error, a no sentir que lo hacen bien, a decepcionar, a no cumplir con las expectativas, etc es algo que viven de manera punitiva, se les haga llegar como se les haga llegar.  Viene a ser que no aceptan no hacerlo "bien" y se produce un enfado con ellos/as mismo/as que les impide poder ser suficientemente reactivos/as a las correcciones de manera sencilla.  Aquí la intervención pasa por trabajar la tolerancia con uno mismo y rebajar el nivel de autoexigencia.
     
  5. Por último, y uno de los que más reactividad provoca en los/as entrenadoras, es el que da la apariencia de que por puro orgullo, no se atiende a la corrección.  Es posible que broten comportamientos, gestos o verbalizaciones que se puedan interpretar como que vienen del orgullo. Vale la pena tener en cuenta, que es muy posible que se trate de personas con inseguridades, suelen ser personas que se desvalorizan.  Por lo tanto, para mantener cierta autoestima, han tenido que cubrirse de una fortaleza, fácilmente confundible con el orgulllo.  Algo parecido a un mecanismo de defensa para no sentirse poco válido/a o incapaz, que es lo que se les despierta ante una corrección.    En estos casos, la intervención pasa por que la persona se aproxime a la humildad y trabajar la autoestima.

En términos generales, en estos casos es importante combinar una mayor sensibilidad a la hora de realizar el feedback por parte del/la entrenador/a, y que el/la deportista encuentre un acompañamiento para hacer un trabajo personal y concreto.

Nuria Yolanda
Psicóloga Deportiva